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Stake plano o stake variable, cuál es la mejor estrategia

14 de julio de 2021

El stake es un concepto básico en las apuestas deportivas. Si quieres obtener beneficios debes dominar lo que podríamos llamar arte del stake, que no es otra cosa que saber cuánto apostar en cada apuesta que afrontamos. Y es que el stake es nuestra unidad de apuesta, es decir el dinero apostado en cada selección escogida.


Por ello es una duda constante en nuestra actividad de apuesta, ya que si queremos ganar dinero tenemos que ser muy conscientes de la cantidad que ponemos en juego cada vez que confirmamos una apuesta. Si quieres tener argumentos para elaborar una estrategia de apuestas clara, no te pierdas los elementos y las claves que definen el stake.



El buen uso del stake


Antes de decidirte cuánto apuestas, es conveniente saber cómo apostar. Y una de las cosas más importantes es el conocido money management, que es la buena gestión del dinero que tenemos para apostar. Y para el que duda, es todo el dinero que tienes en todas las casas de apuestas.


Pero… ¿por qué es tan importante que el cómputo sea global y no parcial, de cada bookie? Porque una gestión eficiente (y efectiva) de cualquier estrategia de inversión requiere una estrategia sostenible. Y en las apuestas deportivas, si las ves como una inversión, dominar (y controlar) el stake es fundamental si el objetivo es generar ganancias.


Y como norma general, la unidad de apuesta (stake) no puede superar el 5% de nuestro dinero, aunque lo más recomendable es que sea menor de ese porcentaje. La mayoría de tipsters o pronosticadores, por ejemplo, se mueven entre un stake del uno y el tres, y la recomendación es que ese stake se convierta en el uno, dos o tres por ciento de tu bankroll.



Stake plano o stake variable


Teniendo clara la importancia del stake, es momento de decidir si aplicar siempre el mismo o usar uno de variable. Para que te quede claro, el plano es apostar siempre la misma cantidad, sea cual sea la cuota. Y el variable, por el contrario, es aquel stake que vamos cambiando según nuestra consideración.


Para hacerlo más efectivo, sin embargo, debemos tener claro cuál es el porcentaje base de nuestro stake. Es decir, partiendo del dinero que tenemos para apostar, decidir cuál será el porcentaje que ponemos en juego en cada selección.


Por ejemplo, si tenemos un total de 500 euros para apuestas, el 1% que recomiendan los manuales de inversión serian 5 euros por apuesta. Si te parece poco, considera aumentar tu bankroll o piensa que, si juegas más por cada selección, una mala racha puede dejarte un agujero en tu balance que será difícil de revertir.


Por tanto, partiendo de esos 500 euros, la horquilla de tu stake debería estar entre los 5 y los 25 euros (entre el 1 y el 5%). Siendo ese 5% el máximo que deberías poner en juego, ya que si apuestas más estarías rompiendo un fundamento básico de la buena gestión de inversión.


Traducido el stake al dinero con el que cuentas, es momento de pensar cuál stake prefieres. Si el stake plano, es decir fijo y siempre el mismo, o un stake variable. Para algunos expertos, el criterio o la fórmula de Kelly es un buen mecanismo para determinarlo, pero más allá de métodos matemáticos, la decisión es tuya. Y lo es en cuanto te sientas cómodo apostando.


A unos les es más fácil apostar siempre la misma cantidad, mientras que otros cambian en función del valor que ven en la apuesta. Y ese es un concepto clave y del que ya hemos hablado en nuestro contenido. Encontrar valor en las apuestas es básico para ser un ganador a largo plazo y obtener beneficios, pero la estimación de ese valor puede ser un elemento capital para tu stake. Lo vemos en el siguiente punto. 



Cómo decidir tu stake 


Estimar el valor de tus apuestas no es solo una virtud del buen apostador, sino que es una cualidad que te resuelve el dilema del stake. Cuando se sabe estimar bien ese “value”, la mejor decisión sería optar por un stake variable para no perder el potencial de ese valor.


Para hacerlo más sencillo, la cuota puede convertirse en la medida ideal para determinar tu stake. Una posible escala es la siguiente:

  • Cuotas de 1.50 a 1.80 (aproximadamente), stake 3.
  • Cuotas de entre 1.80 a 2.25, stake 2.
  • Cuotas de 2.25 a 3.00, stake 1.
  • Si la cuota es superior a tres, conviene jugar menos del stake 1 (lo más habitual es dividirlo con porcentaje de 0,25 a 0,75).


Esta escala es un simple ejemplo, puedes adaptarla como más fiabilidad a tu forma de apostar. Sin embargo, si tus cuotas son muy variables, por principio el stake plano puede ser muy ineficiente.


Si haces apuestas con cuotas muy variables, el stake variable es la opción más eficiente


Y es que apostar siempre la misma cantidad facilita el trabajo de llevar el control del balance y de tu actividad, pero puedes dejarte mucho dinero en los márgenes de beneficio debido al stake plano.


Por eso mismo existe otra forma de determinar el stake en base a las cuotas y el beneficio. Precisamente ese margen de ganancia potencial es lo que lo define. El método es tan sencillo como tener un beneficio predeterminado y sobre él, calcular el dinero de tu apuesta en base a la cuota seleccionada.


Es decir, ganar más o menos siempre lo mismo. No hace falta que esa ganancia predeterminada sea exacta. Es una cantidad aproximada que te permitirá adaptar tu inversión a los beneficios potenciales. La lógica es que, si tu cuota es baja la cantidad sea mayor, y al contrario. Si la cuota es alta, tu dinero en la apuesta sea menor.


Para terminar, y a modo de resumen, el criterio que debe reinar en tu stake es la confianza.


Muy relacionado con el concepto del valor que mencionábamos anteriormente, y que muchos lo relacionan inevitablemente con los mercados deportivos que apuestan. En base a la especialización, los más líquidos son los que reciben un stake más elevado y uno de menor cuando se trata de tipos de apuestas más y sin tanta liquidez.